| Indice del artículo |
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| Estoy haciendo lo que me gusta |
| Las influencias de Leonel |
| Fase Bohemia |
| Heroica muerte |
| Con el doctor Alejandro Dávila Bolaños |
| De lleno en la cultura |
| Todas las páginas |
Bayardo Gámez Montenegro, primo del poeta Leonel Rugama
Dos personajes marcaron a Bayardo Gámez Montenegro en su quehacer intelectual y político: el doctor Alejandro Dávila Bolaños y su primo Leonel Rugama, el joven que se salió del seminario para meterse a la guerrilla, como dice la canción, y que este 15 de enero se conmemoró el 40 aniversario de haber caído en combate gritándole a la guardia somocista que lo conminaba a rendirse: “que se rinda tu madre”.
Bayardo proviene de una familia humilde pero amante de la cultura. Sus padres Manuel Gámez, carpintero y ebanista, y María Montenegro, de origen campesino, lo tuvieron a él y a sus dos hermanos en la ciudad de Estelí de la década de los 50. “Yo soy el del medio”, dice, orgulloso de que sus progenitores hayan logrado formar una familia de artistas.
“Mi hermano mayor es arquitecto y pintor, el menor es músico y yo dibujante y pintor”, resume este esteliano que en tiempos de su pre adolescencia y adolescencia escribía poemas y se los enseñaba a su primo Leonel, dos años mayor que él, para que los corrigiera “Nos criamos juntos y nos mirábamos como hermanos”, afirma. Es que su abuela paterna era hermana de la abuela materna de Leonel.
Cuando eran niños, Leonel, su madre y su hermana vivieron un tiempo en la casa de Bayardo. Después, su tía Celia Rugama compró un terreno vecino y construyó una casa a donde se trasladaron. “Por eso las vivencias de infancia fueron en común”, cuenta, recordando que como no los dejaban salir a jugar a la calle tenían que hacerlo alrededor del patio que tenían ambas familias. Ahí jugaban trompos, tabas, chibolas y un montón de juegos tradicionales que se han ido perdiendo con el tiempo por causa de la tecnología.
En ese patio hasta crearon un circo que llamaron Polochameca, donde a punta de creación colectiva hacían de payasos, faquires y otras actividades. “invitábamos a los chavalos vecinos y a veces les cobrábamos 25 centavos la entrada al circo”, relata Bayardo, quien estudió la primaria en la Escuela Superior de Varones José María Samaniego y se bachilleró en el Instituto Nacional de Estelí, actualmente Francisco Luís Espinoza.





