| Indice del artículo |
|---|
| El terremoto en Haití y el imperialismo |
| El fundamentalista Pat Robertson |
| Poner fin a política de discriminación |
| Todas las páginas |
Marco A. Gandásegui, hijo (*)
El terremoto que sacudió a Haití y, en particular, su ciudad capital, Puerto Príncipe, causó decenas de miles de muertes y muchas interrogantes. Después de una semana de los trágicos movimientos sísmicos, aún no se conoce la cifra exacta de los damnificados y tampoco se ha podido establecer un mecanismo para darle sepultura decente a los muertos o iniciar la reconstrucción.
Hay varios elementos que deben ser tomados en cuenta para entender lo que pasa en Haití. En primer lugar, el país isleño fue ocupado militarmente por EEUU hace diez años. El presidente Bush decidió poner fin a la democracia en ese país exiliando a su presidente, Jean Bertrand Aristide, a Africa del Sur. EEUU le pasó el mandato de la ocupación militar a Brasil y contingentes armados de otros países de América latina. En este período de ocupación militar, Haití ha sido sometido al saqueo de sus riquezas y a la represión de su población.
La primera vez que EEUU ocupó a Haití fue en 1915. La presencia norteamericana duró 19 años, período en el cual subordinó las finanzas del país a la banca de Nueva York, la convirtió en una fábrica de azúcar y se aseguró que su población siguiera en la pobreza extrema. Décadas después, en el marco de la histeria del “anticomunismo”, EEUU instauró la dictadura de François Duvalier, “Papa Doc”, que se extendió por más de treinta años (incluyendo el período de Jean-Claude Duvalier, “Baby Doc”).
Las relaciones comerciales entre EEUU y Haití se remontan a fines del siglo XVIII, cuando Haití todavía era una colonia de Francia. Después de su independencia, producto de una insurrección de los esclavos en 1804, el presidente de EEUU, Tomás Jefferson “advirtió que (la libertad de los esclavos en) Haití era un mal ejemplo”. Diría que había que “confinar la peste en esa isla”. Sólo después que EEUU aboliera la esclavitud en su propio país el gobierno reconoció a Haití.






